Un dólar por tus datos

 La información personal que se toma de Internet es gratis, pero una nueva serie de emprendedores quiere que la gente obtenga un beneficio por permitir el acceso a su información.

A menos que su nombre sea Oprah Winfrey o Warren Buffett, sería difícil encontrar a alguien dispuesto a pagar U$S 1.000 por sus hábitos de compra. Quien quiera esta información puede recopilarla del comportamiento en Internet. Las compañías que siguen y engloban nuestros clics, golpecitos con los dedos o barridos están ganando fortunas. Los individuos no.

Pero un startup llamado Personal (no confundir con la empresa de telefonía Telecom Personal) cree que puede cambiar esto. Su punto de inicio es una idea que podría parecerle extraña a la generación de Facebook: una red online en la que los usuarios pueden controlar a qué información pueden acceder los anunciantes. Personal, basada en Washington DC, se encuentra entre un número de start ups que quieren ayudar a las personas a “recolectar, curar y derivar valor” de sus propios datos online, según el Personal Data Ecosystem Consortium, un grupo formado en 2010 para alentar esos esfuerzos; lista a unas 30 empresas como miembros.

El cofundador de Personal, Shane Green, cree que muchos usuarios de Internet están preparados para compartir información más detallada y reveladora que lo que comúnmente hacen hoy —mientras tengan el control y, posiblemente, ganen dinero de ello—.

Los usuarios de la red, lanzada el último noviembre, son alentados a subir información de todo tipo, trivial (pedidos de pizza) o sensible (registros de préstamos educativos, recetas médicas). Ponen los datos en una “bóveda” y pueden darle a otras personas o programas web acceso a porciones relevantes de información. Uno puede entrar el código de la alarma hogareña y compartirla sólo con los invitados, o darle acceso a un consultor financiero a los detalles sobre la cuenta de retiro.

Este año, la compañía planea agregar un mercado en el que las personas serán capaces de vender acceso a su información personal —por ejemplo, la intención de comprar un auto en las próximas cuatro semanas—. Las concesionarias locales, cree Green, querrían pagar por la posibilidad de publicitar u ofrecer incentivos para ese tipo de usuarios porque la estrategia ofrece mayores posibilidades de retorno que, por ejemplo, publicidades dirigidas a través de Google. Green dice que una persona podría ganar U$S 1.000 al año de esta manera; Personal se quedaría con un porcentaje de los fees de los anunciantes.

Green creó Personal en 2009 y juntó cerca de U$S 11 millones de inversores. Previamente había fundado una compañía online que ayudó a los dueños de estadios y otros lugares a crear mapas de edificios o eventos privados como el Super Bowl. Sus clientes no le hubieran permitido revender los datos, pero eso es exactamente lo que los individuos hacen cuando simplemente revelan su ubicación y mucho más. Es un fenómeno que Green considera una “inestabilidad fundamental” en su mercado. Los economistas, sin embargo, encontraron grandes problemas con la idea de mercados de datos personales. Los individuos luchan por ponerles valor a sus datos. Y en la estructura de mercado de hoy, el valor puede cambiar dramáticamente según cómo se mida; pero en general la información se intercambia por meros centavos, dice Alessandro Acquisti, co-director del Centro de Investigación de Decisión de Comportamiento de Carnegie Mellon University.

“Querría que estos servicios tuvieran éxito”, señala Acquisti. “Por lo menos proveen un poco más de transparencia. Pero tengo miedo de que no.” No está claro cuántos usuarios tiene Personal; la compañía se negó a revelarlo. Por lo pronto, la idea del start up de Green parece haber ganado más atención de los analistas y vigilantes de privacidad que de los consumidores.

Al final, las personas tendrán que ver el beneficio que se obtiene de ese tipo de aparatos para invertir tiempo en mantener una cuenta, que puede involucrar ingresar información manualmente como los números asociados con cuentas de bancos o garantías. Pero Green cree que hay grandes beneficios de productividad para almacenar la información valiosa de uno en una sola locación. Los usuarios tendrán acceso a una caja de búsqueda de datos personal, y se sumará una característica que les permitirá completar con seguridad formularios online con un solo clic.

Según Green, el cambio final para las redes de datos privados será mantener la seguridad. Como en un banco, si uno pone mucho valor en una bóveda, los ladrones intentarán entrar.

Fuente: InfoTechnology

 

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